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BRASIL: PERSISTE, RESISTE!

En transe, un país sin rumbo

Escribo este texto en un momento de mucha tensión y fuerte conmoción, en Brasil. Todos los días fueron así, en el 2019. Algunos peores, otros aún peores. El hecho es que estamos viendo, con una fuerte sensación de impotencia, al desmonte de nuestras estructuras sociales. Artistas, profesores y activistas son atacados frontalmente, físicamente, y también a través de una criminalización generalizada y sucia. El sistema judicial jamás se puso tan pronto y de forma tan grotesca a favor de una lógica de poder excluyente y maniqueísta.

Es la segunda vez, en mi vida, que veo a un pequeño grupo instalado en el poder hacer campaña contra los movimientos artísticos y culturales. Con el apoyo de parte de los grandes medios, parte de la sociedad se embarca en esta guerra estúpida, infelizmente.

La primera, fue en 1990. El presidente era Fernando Collor de Mello. En poco tiempo, él destruyó las bases de la producción del cine nacional. Embralfilme, que era el órgano de gobierno responsable por la producción directa de cerca de 120 largometrajes por año en la década del 80, simplemente dejó de existir de la noche para la mañana. Una generación entera fue convencida que trabajar en el cine no era una opción.

Deberíamos dejar el cine para aquellos que lo sabían hacer: la eficacia técnica de Hollywood y la “intelligentsia” de los europeos. En 1992, apenas UN largometraje nacional fue estrenado en Brasil. Pasamos de cerca de 3 mil salas de cine en los años 80 a a 1.035 en 1995. Es raro encontrar, en el Brasil de hoy, cineastas que tenga entre 45 y 55 años.

DESTRUIR es siempre más fácil… pasaron 11 años hasta que la Agencia Nacional de Cine (ANCINE) fue creada, en 2001. Un año despues, congreso tras congreso, leyes e instrucciones normativas, esfuerzos individuales y colectivos, muchos viajes, encuentros, charlas y con mucho (¡mucho!) todavía por mejorar, llegamos a un punto de 158 largometrajes estrenados en el circuito comercial nacional, en 2017.

Una generación de productores, guionistas, distribuidores, exhibidores, etc… se establecieron. Cerca de 390 mil empleos directos son generados por año, ningún sector inyecta más de 25 billones en la economía. Fue estructurado un sistema (el Fondo Sectorial del Audiovisual), que se autoalimenta y genera cerca de R$ 2,60 por cada R$ 1,00 invertido. En 2001, las películas brasileñas eran raras en los festivales internacionales. Hoy en día, es difícil no encontrarlas, de las más renombradas a las menos reconocidas. Diferentes texturas narrativas se construyeron, en debates que nos harían progresar mucho en los próximos años. Festivales, redes por los barrios periféricos, grupos de formación repartidos por todo el país. Jamás tuvimos tantas películas fuera del eje Río-San Pablo.

También es verdad si decimos que el cine brasileño, en su mayoría, todavía es representado por el hombre blanco. Pero, estábamos avanzando también en eso. Estábamos… 2019 ya un año prácticamente perdido para la producción nacional. Veo, diariamente, mis amigos rindiéndose. Productoras cerradas y, quien puede, yéndose. Familias con sus vidas estructuradas en torno a la actividad artística o educacional, viéndose en una situación de fuerte desesperanza. Casos de personas que renuncian a vivir… Pero, hay resistencia, ¡hay lucha! No es posible que tamaño abismo prospere.

En CineMigrante se exhibirán algunas películas preciosas realizadas en los últimos años. Otras tantas podrían representar tamaña diversidad de nuestra producción. Largometrajes y cortos que desafían al espectador, que sacan del lugar común y que dan cuenta de nuestra inquietud por el mundo. Películas diferentes, con narrativas que trazan partes de un país que todavía están por mostrarse. A nuestros propios ojos, hoy, ya no somos más lo que pensábamos ser hace poco tiempo atrás.

CLAUDIO MARQUES

Curador Sección Brasil. Creador y curador de Panorama Internacional
Coisa de Cinema, que se realiza en Salvador desde 2003.

Chico